CONFESIONES DE BRIGADISTAS

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Desde que el estallido social en Chile, movilizó a toda la ciudadanía el 18 de octubre, enfermeras y enfermeros, se han sumado a brigadas de ayuda ciudadana, para atender a los heridos y afectados, por el actuar de Carabineros y sus Fuerzas Especiales, en medio de las manifestaciones.

Este texto no es político ni un juez. Como parte del Conglomerado de Enfermeras y Enfermeros de Chile, FENASENF, quiere destacar, el trabajo que durante más de 50 días, voluntarios de nuestra federación, otras disciplinas, y ciudadanos; han desarrollado en las calles, para ayudar y atender a los heridos de las manifestaciones sociales.

Aquí le compartimos algunos relatos de quienes, desde nuestro compromiso por la salud de todas y todos, han estado en las calles.

“El manejo de los estallidos oculares, ha sido lo más complejo”.

Camila Aliaga Godoy. Enfermera de la U. De Chile; trabaja en la UPC pediátrica del Hospital Luis Calvo Mackenna y es tesorera de la ASENF HLCM.Supe de la convocatoria a prestar servicios de voluntariado, a través de la Escuela de Enfermería de la U. de Chile. Las brigadas comenzaron a trabajar cerca de la Plaza Italia, pero fueron saliendo de las zona más conflictiva hacia otros puntos estratégicos, en comunas muy afectadas, como en la Villa Dávila en Pedro Aguirre Cerda, Maipú y Lo Hermida. Soy de Puente Alto y comencé a trabajar en mi comuna y luego en La Florida. Los últimos días, he estado colaborando en Lo Hermida. La brigada a la que pertenezco no tiene nombre. Somos un grupo de amigos y compañeros de la U., que vamos organizándonos de acuerdo a los tiempos de cada uno y nos movemos por distintos puntos. La represión policial nos hizo cuidarnos más y no exponernos en puntos dónde sabíamos que sería peligroso trabajar. Las brigadas no tienen color político. No hay partidos ni ideologías políticas que las convoque. Prima el sentido de ayuda, de ética y el deber que tenemos desde nuestro oficio. Lo que más hemos constatado, son: intoxicaciones por gases lacrimógenos; ahogamientos; crisis de pánico y ansiedad; heridos por perdigones, y estallidos oculares. El manejo de estos últimos, ha sido lo más complejo, tuvimos que capacitarnos.”

“Seguiremos trabajando, hasta que se logre una solución”.

Gabriela  Ramírez. Enfermera de la U. San Sebastián de Puerto Montt; trabaja en la Unidad de Urgencia en el Hospital de Puerto Montt; es tesorera de la ASENF de dicho recinto; y forma parte de la Brigada de Primeros Auxilios Puerto Montt. “Ante la contingencia, me contacté con estudiantes de enfermería de las universidades Austral y de Los Lagos. Ellos me dijeron que estaban dando primeros auxilios a personas accidentadas, y les propuse hacer una brigada de salud. Los primeros días nos instalamos con un stand con insumos y una red de apoyo, fuera de la Oficina de SERNATUR en la Plaza de Armas de la ciudad, junto a una brigada móvil; con voluntarios que funcionaban incluso en los días que el tiempo nos jugó malas pasadas y no podíamos operar en el stand. Nos organizamos mediante Whatsapp. En ese chat hay un coordinador por brigada o casa de estudio, que es el encargado de bajar la información a su brigada. También se unieron estudiantes de medicina, ingeniería, profesores, trabajadores sociales, observadores de derechos humanos y bomberos, entre otros. Ahora nuestro centro fijo de atención a los heridos más graves, está en el pub El Barrabás, cuyos dueños y trabajadores nos abrieron las puertas para guardar nuestros insumos y brindar las atenciones más graves. Las afecciones más vistas, son personas afectadas por lacrimógenas; disparos directos de perdigones; contusiones por golpes o caídas. En este momento hay entre 100 y 120 brigadistas activos y seguiremos trabajando, hasta que se logre una solución”.

“He estado trabajando en la primera línea”

Soraya Sanzana. Enfermera de la U. de la Frontera de Temuco, especialista en pacientes críticos; trabaja en el Hospital Henríquez Aravena de Temuco; es dirigente nacional de FENASENF; y forma parte de la Brigada de Primeros Auxilios UFRO Cruz Negra.  “Yo he estado trabajando en la primera línea,  ayudando a los heridos más graves y tratando de proteger a las personas que no han sido parte de las manifestaciones y se han visto afectadas, al pasar por un lugar donde los Carabineros estaban reprimiendo. Nuestro centro de atención fijo, está en la Facultad de Medicina de la UFRO, frente al Hospital, y Carabineros se apuesta afuera todas las tardes, y no nos dejan entrar ni sacar heridos. Han tirado lacrimógenas y agua de manera indiscriminada. Eso lo vemos todos los días. El INDH ya puso un recurso de amparo preventivo, porque no pueden usarse gases alrededor de recintos hospitalarios y eso no se está respetando. La salud es un derecho humano que está establecido y debe respetarse. Lo que más hemos visto son impactos de perdigones en el rostro, torso y piernas; fracturas por golpe e impacto directo en las personas de bombas lacrimógenas, intoxicación por gases que van desde lacrimógenas hasta gas pimienta, y otros que desconocemos qué es lo que tienen. También daño en la piel por gases; atropellos”.

Martín Figueroa. Enfermero de la Universidad de Santiago; trabaja en la UCI del Instituto de Neurocirugía; es Presidente de la ASENF de este establecimiento; forma parte de regional Santiago del Colegio de Enfermeras; y es voluntario en la Brigada Cruz Negra, movilizada alrededor del sector de Plaza Baquedano. “Nos organizamos el 20 de octubre y al día siguiente salimos a la calle. Somos de diferentes áreas y lugares de trabajo. Comenzamos a trabajar en una esquina en calle Bueras, en el Barrio Bellavista y luego nos ampliaron hacia el Parque Forestal, hasta que trazamos rutas de apoyo en el eje Alameda y Vicuña Mackenna, en la llamada Zona Cero. A medida que fuimos ampliando la cobertura, fuimos conociendo centros de atención de primeros auxilios y otras brigadas autónomas. Se formó algo bien lindo, ya que nuestro de centro de primeros auxilios está en el Teatro del Puente y se sumaron actores y otros profesionales que actúan como escudos humanos para que podamos trabajar. Dentro de los casos más graves, hemos visto traumas en el cuerpo y oculares, por el uso de perdigones. Es difícil atender, porque hemos sido reprimidos. Nos llega de todo y las Fuerzas Especiales nos han amenazando, desconociendo nuestro trabajo y pidiendo que nos vayamos. Tampoco nos atrevemos a acercarnos a ayudarlos, por miedo a que no nos reciban de buena manera y piensen que vamos a agredirlos. En torno al eje Plaza Baquedano, el número de atenciones en los centros de primeros auxilios, es de cerca de las 4.500 personas o más. Eso, sin contar las atenciones en la calle, que no son derivadas a los centros de auxilio”.