ENFERMERA ONCOLÓGICA PEDIÁTRICA: “DESCUBRÍ UN MUNDO LLENO DE RISAS, AMOR Y ESPERANZA”

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Nicole Ugalde Villarroel estudió enfermería en la Universidad Santo Tomás y desde el 2013 trabaja en la Unidad de Oncología Pediátrica del Hospital San Juan de Dios (HSJD), centro asistencial en el que ha desarrollado toda su carrera profesional.

 

También cursó un Diplomado en Oncología y otro de Heridas en la misma casa de estudios y realizó el Curso de Quimioterapia y Bioterapia dictado por la Association  of Pediatric Hematology/Oncology Nurses (APHON) ¿Lo curioso? Nunca pensó en ejercer en el área oncológica. “Siempre pensé en ser enfermera de UCI pediátrica, pero en 5to año de la carrera, cuando debía realizar mi internado profesional fui enviada a realizar la práctica intrahospitalaria a la unidad de Oncología Pediátrica del HSJD y debo confesar que al principio no me gustó la idea. Siempre creí que estar en esta área era deprimente, que sufriría muchísimo al ver a niños enfermos”, relata.

 

¿Y qué sucedió?

Para mi sorpresa descubrí un mundo completamente diferente al que imaginé, lleno de risas, amor y esperanza. A veces también nos toca sufrir cuando algún niño queda fuera del alcance terapéutico, pero gracias al avance en la medicina, el pronóstico para los niños y niñas con cáncer es bastante bueno. A diferencia de los adultos,  tienen una mayor tasa de curación y sobrevida. Increíblemente logran sobrellevar el tratamiento de mejor forma que los adultos, porque su cuerpo tiene mayor capacidad de tolerancia a la quimioterapia, debido a que no tienen tantas enfermedades concomitantes como los adultos. Además la gran mayoría de nuestros pacientes no entienden lo que es el cáncer debido a su corta edad, lo que les juega a favor, ya que no se predisponen a los efectos adversos del tratamiento y no se deprimen. Siguen siendo felices y sólo necesitan a sus padres cercas.

 

Nicole detalla que su unidad tiene capacidad para 10 pacientes hospitalizados, cuatro de ellos en aislamiento, seis en sala común, y capacidad para atender a 3 pacientes ambulatorios. Sin embargo, debido a la complejidad de su atención, deben permanecer en una unidad que pueda atender eventualmente una emergencia y, debido a eso, no pueden estar en la sala de quimioterapia ambulatoria. “Mi labor es 100% clínica. Recibo a los pacientes que ingresan de forma programada para la administración de quimioterapia y que requieren cuidados especiales y no pueden ser tratados de forma ambulatoria; y a los que deben ir a pabellón o realizarse algún tipo de procedimiento que requiera ser hospitalizado debido a su complejidad. También recibimos pacientes no programados que debido a la quimioterapia tienen alguna complicación secundaria. Funcionamos como un servicio de urgencias”, precisa.

¿Qué herramientas y habilidades blandas se necesitan para trabajar con niños y niñas enfermos de cáncer?

Primero que todo ser empática, para acoger a los pacientes y sus familias, quienes están viviendo un momento de gran dolor y angustia. Recibir el diagnóstico de cáncer nunca es fácil, menos si el afectado es un niño o niña.  Hay que tener tolerancia a la frustración, ya que en la universidad nos forman principalmente para contribuir en la curación de los pacientes y en la unidad de oncología muchos logran ganarle a la enfermedad, pero siempre hay un pequeño porcentaje que no logrará superarla. Se debe entender y aceptar que a veces, aunque como equipo hagamos todo lo posible para curar, no lo lograremos. Eso es muy relevante  para  acompañar a nuestros pacientes y sus familias. También se necesita ser flexible, ya que no todas las familias son iguales. Siempre habrá condiciones especiales que te llevarán a tener que cambiar la forma de trabajar o las normas hospitalarias, en la medida que esto sea posible y no afecte al paciente ni al resto. Por ejemplo, tenemos muchos pacientes que vienen derivados desde regiones donde tienen creencias en la medicina natural no tradicional. Hay que tratar, siempre, de que ambas miradas puedan complementarse pero sin  generar daño al niño o niña, y educar para que los padres puedan comprender en qué consiste la terapia tradicional, para que logren acoplarse bien al tratamiento. Esto es fundamental para el éxito de éste.

 

El cáncer es una de las principales causas de muerte en el país y se ha notado que la edad de aparición ha bajado ¿Qué puedes decir al respecto?

El cáncer es una enfermedad multifactorial, que si bien ha tenido un avance importante en comprender como se produce, todavía tiene mucho por investigar. Sin embargo, mi opinión es que los estilos de vida que llevamos y las condiciones en las que se vive, han provocado un aumento significativo de esta enfermedad en pacientes jóvenes y en niños. Tenemos muchos y muchas pacientes de zonas rurales agrícolas, lo que a veces hace cuestionar si el uso de fertilizantes o insecticidas en los cultivos,  pueden estar relacionados a su desarrollo.

¿Cómo evalúas las campañas de salud que existen actualmente?

Creo que hemos avanzado muchísimo en la prevención en comparación a 10 años atrás, pero aún queda un largo camino en la educación de la población para que consulten a tiempo. Falta que se tome conciencia sobre la importancia de los exámenes preventivos, ya que muchas veces cuando se consulta por la presencia de síntomas,  el cáncer ya está muy avanzado.

¿Qué nos falta para mejorar las cifras?

Empoderar y educar más a la población; mejorar el acceso a la salud, ya que a veces la demanda es tanta, que las horas para atención médica con especialistas  son escasas. También se debe formar a más especialistas para que todo el país cuente con los profesionales necesarios, ya que las regiones están en desventaja en este sentido. Y se debe capacitar constantemente en la Atención Primaria para que los profesionales que realizan  los controles, logren detectar tempranamente los casos sospechosos de cáncer.