Chillán: la crisis en salud mental infantil es responsabilidad del Estado, no de los trabajadores y trabajadoras

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Santiago, 26 de septiembre de 2025

La Federación Nacional de Asociaciones de Enfermeras y Enfermeros de Chile (FENASENF) manifiesta su profunda preocupación frente a la reciente formalización de funcionarias y funcionarios del Hospital de Chillán tras el doloroso fallecimiento de una menor en 2023. Este hecho expone, ante todo, las graves deficiencias estructurales del sistema de salud mental en nuestro país.

Desde nuestra Comisión de Salud Mental hemos advertido reiteradamente a las autoridades y a la opinión pública, mediante estudios e informes, la falta crónica de camas psiquiátricas infantojuveniles, que hoy cubren apenas un tercio de la demanda nacional. Esta carencia obliga a hospitalizar a niñas, niños y adolescentes en unidades pediátricas que no cuentan con infraestructura ni personal especializado para enfrentar crisis graves de salud mental. En la región, además, ello supone altos costos físicos, emocionales y laborales para los equipos de salud.

La saturación de estas unidades, la insuficiencia de protocolos adaptados, la inequidad territorial y la ausencia de inversión sostenida conforman un escenario que pone en riesgo tanto a pacientes como al personal de atención directa. Como resultado, las consecuencias recaen injustamente sobre quienes trabajan en primera línea, invisibilizando la responsabilidad del Estado -y específicamente del MINSAL- al no garantizar un estándar mínimo de seguridad y dignidad.

Reiteramos: la salud mental es un derecho humano básico, no un lujo ni una variable de ajuste presupuestario. Cuando niñas, niños y adolescentes enfrentan crisis, el Estado debe asegurar hospitalización especializada, tratamiento oportuno y condiciones seguras, como lo establece el propio estándar técnico del Ministerio de Salud.

Exigimos:
• La implementación urgente de un Plan Nacional de Inversión en camas psiquiátricas infantojuveniles, con distribución equitativa en el territorio.
• La certificación y formación avanzada en enfermería de salud mental infantil, para seguir profesionalizando el cuidado especializado.
• Protocolos y recursos que protejan la seguridad de pacientes y de los equipos de salud, evitando que la precariedad estructural derive en judicialización de los cuidados.

Lo ocurrido en Chillán nos recuerda que no hablamos de cifras: hablamos de vidas en riesgo. La salud mental de niñas, niños y adolescentes debe ser prioritaria en la agenda pública. Chile necesita garantizar condiciones dignas de hospitalización y cuidado, con dotaciones acordes a la realidad y con un fortalecimiento decidido de la salud pública. Esta es una deuda pendiente con nuestra población, que no se resuelve relativizando el problema ni culpando únicamente a las y los trabajadores de la salud.