Día Nacional contra el Femicidio: cuando la violencia llega a la atención en salud

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POR DEPARTAMENTO DE GÉNERO FENASENF CHILE

Cada 19 de diciembre se conmemora en Chile el Día Nacional contra el Femicidio, en memoria de Javiera Neira Oportus, asesinada por su padre en 2005, a los seis años, mientras intentaba defender a su madre. Su historia no es solo un hecho trágico: es un símbolo de una violencia que aún se arrastra en silencio y con dolor.

Desde el mundo de la salud, sabemos que esa violencia no termina en la noticiaLlega a los servicios de urgencia, a las unidades de salud mental, a los CESFAM. Llega rota y muchas veces sin nombre ni registro. A pesar de su magnitud, la violencia de género sigue sin ser abordada como una prioridad sanitaria estructural.

En lo que va de 2025, SernamEG ha reportado 40 femicidios consumados, 282 frustrados y 58 tentadosMás allá de las muertes, el daño es profundo. Según cifras del DEIS-MINSAL, más de 13.000 mujeres han ingresado a atención en salud mental por causas asociadas a violencia. Solo en 2024, se registraron 20.605 casos de agresiones con objetos cortantes y 10.914 por fuerza corporal. Aun así, menos del 9% de los egresos hospitalarios por agresión corresponden a mujeresEl subregistro es una forma más de invisibilización.

La violencia también ha tocado a nuestra propia comunidad. En 2010, el femicidio de Cecilia Julio Bolados, estudiante de enfermería en Antofagasta, marcó un antes y un después. Secuestrada, violada y asesinada, su caso estremeció al mundo sanitario. En 2017, Bárbara Krumm Novoa, enfermera y ex dirigente de FENASENF, fue hallada muerta en su hogar, en un caso que su familia nunca ha dejado de investigar. Ante irregularidades, recurrieron al perito forense Luis Ravanal, quien identificó lesiones no consideradas en la autopsia oficial. Su muerte, aún sin esclarecer, nos recuerda que incluso quienes cuidan también pueden quedar desprotegidas.

A pesar de estos antecedentes, las respuestas institucionales son aún insuficientes. El Ordinario N° 2734 del MINSAL (2020) instruyó incorporar enfoque de género en salud, y en 2021 se publicó una Política Nacional de Abordaje de Violencias de Género. Pero estos lineamientos no tienen fuerza vinculante ni financiamiento. Y aunque la Ley N° 21.675 (2024) establece un sistema de prevención y reparación, aún no baja a la práctica clínicaSin protocolos obligatorios, sin equipos formados, sin monitoreo, la implementación es simbólica.

La Estrategia Nacional de Salud 2021–2030 reconoce los impactos acumulativos de la violencia sobre la salud mental, y propone metas claras. Pero sin seguimiento real, estas metas corren el riesgo de quedar como promesas en papel.

Como enfermeras y enfermeros, no somos indiferentesSomos quienes contenemos el llanto, escuchamos el silencio y acompañamos el daño. El Código Sanitario nos encomienda el arte de cuidar. Y cuidar, en este contexto, también implica incidir, exigir, transformar.

Por eso, la atención integral a víctimas de violencia de género no sexual debe ser incorporada como una Garantía Explícita en Salud (GES)Esto no es solo una demanda técnica, sino ética: se necesita trazabilidad, equipos multidisciplinarios formados y una red efectiva de seguimiento y reparación.

No basta con recordar a Javiera.
No basta con encender luces una vez al año.
El sistema de salud debe actuar.

Porque el silencio también es violencia.
Porque el cuidado también es justicia.

Por Javiera.
Por Cecilia.
Por Bárbara.
Por todas.