ENFERMERA DE ATENCIÓN SECUNDARIA EN PANDEMIA: “LOGRAMOS REORGANIZARNOS Y SEGUIR CON LAS PRESTACIONES DIARIAS”

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Catalina Novoa Barría es la actual Supervisora del Consultorio de Especialidades del Hospital Dr. Gustavo Fricke, unidad correspondiente al Nivel Secundario de Atención -nexo entre la APS (Atención Primaria) y la Atención Hospitalaria- y que durante la pandemia sufrió la pérdida de gran parte de su personal, que tuvo que migrar a los centros de atención crítica.

Sin embargo, el impacto no mermó la entrega de prestaciones ¿Cómo lo lograron? Aquí lo relata. Y también nos cuenta sobre su vida y su profesión.

Me parece que lo principal es que pudimos mantener la continuidad de la atención, a pesar de la incertidumbre, el temor por nuestras familias y nosotros mismos, y lo que veíamos. Se continuó, incluso, cuando se tuvo que trasladar a enfermeras y TENS a las unidades críticas para apoyar en el momento más intenso. Logramos reorganizarnos y seguir con las prestaciones diarias”, dice.

Catalina detalla que el impacto se notó notoriamente en la disminución de las consultas médicas, por lo que activaron inmediatamente soluciones de acuerdo al nuevo escenario. “Tuvimos que adaptarnos diariamente a la consulta espontánea de pacientes suspendidos, es decir, recibirlos aún cuando no tenían hora agendada. Hubo mucho compromiso tanto de técnicos como profesionales de enfermería para cumplir con las personas. También se dio mucha flexibilidad para cambiar puestos de trabajo o asumir nuevas formas de organizarse. También se incorporó la atención telefónica”.

Antes de ocupar este cargo y volver a su región natal, se dio un par de vueltas por Chile.  Nació en Valparaíso y estudió Enfermería en la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Concepción), desde donde egresó el 2005. Ese fue el primer peldaño formativo en su profesión, ya que posteriormente cursó un Postítulo en Enfermería Oncológica del Adulto (UNAB) y un Diplomado en Calidad y Alta Dirección Pública (Universidad de Chile). También es Diplomada en Cuidados paliativos (Universidad Javeriana Bogotá Colombia).

Comenzó a trabajar como enfermera clínica el mismo año de su egreso, en el Hospital Salvador de Santiago, en la Sala ERA (Enfermedades Respiratorias del Adulto). Luego se trasladó al Hospital Base de Los Ángeles, hasta que el 2007 ingresó al Servicio de Medicina del Hospital Dr. Gustavo Fricke, un trabajo que además de marcar un hito laborall, lo hizo en lo personal: allí conoció a su marido, Patricio Jorquera, también enfermero, y con quien tiene dos hijas: Constanza y Florencia, mellizas de 3 años. “Desde que nacieron las niñas hay poco tiempo libre, no he retomado el Pilates, el cual me gusta mucho. En la medida que puedo hago lecturas cortas de artículos científicos. Mi tiempo libre en este período es estar junto a mi familia”, declara acerca de su vida más allá de la enfermería.

En su cargo, la gestión es primordial, tal como relata, y su llegada a ese puesto tuvo parte de decisión propia y también fue una oportunidad. “Ya llevaba un tiempo pensando en un cambio y se me ofreció tomar este desafío porque la supervisora anterior se cambiaba de trabajo. Rápidamente lo acepté. Estoy a cargo de las dependencias, infraestructura, equipos, insumos, y la tarea principal es el manejo de persona, siempre enfocada en la mejor atención a los pacientes. Eso en lo interno. También se debe mantener la coordinación con diferentes áreas relacionadas, como Archivo, Laboratorio, la UGAC (Unidad de Gestión de Atención Cerrada), la UGAA (Unidad de Gestión  de Atención Abierta, ex-SOME), entre otros servicios clínicos.”

¿Qué es lo que más destaca de su trabajo, tanto en lo positivo como en lo más complejo?

Me motiva mucho la diversidad de áreas de ejercicio, lo que genera múltiples ámbitos de intervención. Lo más reconfortante es ver el trabajo colaborativo entre los diferentes estamentos y también el apoyo que me prestan directamente y que facilita enormemente mi tarea. Siento mucha gratitud por eso. Asimismo, me gusta influir en los cambios, ser parte de ellos enfocada en la mejora y solución de problemas. Lo complejo es lo relacionado con lo anterior, ya que para avanzar se requieren coordinaciones y acuerdos con múltiples actores, además de la existencia de otros factores influyentes, lo que a veces genera lentitud en los cambios o intervenciones.

En cuanto a los pacientes, dice que “los momentos más significativos tienen que ver con su propio acompañamiento y al de sus familias, en el proceso de una enfermedad avanzada. En ese sentido trabajar en Cuidados Paliativos dejó una marca imborrable en mí”.

¿Algún mensaje?

Después de 16 años de enfermera, trabajando exclusivamente en el sistema público, lo principal que podría decir, es que no hay que perderse en el día día; nunca olvidar que nuestro objetivo son los pacientes. Las dificultades en los recursos, la carga de trabajo y las complejas relaciones interpersonales no pueden hacer que perdamos el objetivo de dar lo mejor de nosotros.