PRIMERA ENFERMERA EN APLICAR ECMO EN CHILE

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Elisa Suazo Espinoza confiesa que siempre le ha gustado la adrenalina. Por eso, además de su vocación por la enfermería, encontró en el área de UCI el lugar perfecto para desarrollar su profesión. “Me ofrecieron un puesto en la UCI General del Hospital Gustavo Fricke, de Viña del Mar. A mi me gustaba porque podría aprender mucho, me daría una base de conocimientos a futuro para lo que quiera hacer. Tres meses después, junto a un grupo de compañeras, también nuevas, nos hicieron cargo de la UCI Cardiovascular (1989) que no existía. Se creó el mismo día que empezamos a trabajar y yo fui la primera en hacer un turno, por lo que dicen que soy “la Primera Dama”, por no decirme la más vieja”, relata entre risas.

Lleva 33 años ejerciendo la misma función y en ese mismo recinto, destacado por sus servicios en el área cardiovascular y dónde ella, además de ser “la Primera Dama” de la UCI Cardiovascular, sería la primera enfermera en Chile en manejar ECMO (Extracorporeal Membrane Oxygenation), técnica extracorpórea que brinda soporte cardíaco y respiratorio a pacientes cuyos pulmones y corazón están gravemente dañados y no pueden desarrollar su función normal.  “En 1992 el Fricke tuvo el primer paciente al que se le aplicó la técnica y lo tuve yo, por lo que me imagino que fui la primera, pero no puedo asegurarlo 100% para no pasar a llevar a nadie”, precisa.

La egresada de enfermería-obstetricia de la Universidad de Valparaíso, resalta la importancia que tiene el trabajo de una enfermera en el área en la que se desempeña, enfatizando en los conocimientos específicos e integrales que se adquieren en la carrera. “Una sale de la universidad después de 5 años, lo que te da una preparación académica profunda, desde todo punto de vista”

Como enfermera clínica está a cargo de todo el cuidado del paciente, lo cual se traduce en gestionar toda su atención, completa, para cumplir las indicaciones médicas en forma segura. “Eso significa administración de tratamiento, preparación de soluciones y drogas, toma de exámenes, curaciones, acomodación del paciente, entre otras cosas. Todo lo que es el cuidado básico.  Algunas cosas de estas también las hace el paramédico. Pero desde el punto de vista mío, mientras uno esté ahí, creo que trabajando juntos siempre todo va a salir mejor”, explica, asegurando que el trabajo en equipo, con los nuevos profesionales que se han ido integrando, ha permitido ejercer de una forma multidisciplinaria los cuidados.

¿Cuál es la parte más difícil de su trabajo?

Una pasa por crisis de repente. Te estresas porque la carga es mucha o a veces hay dificultades porque hay cambios de jefatura, lo cual significa partir de nuevo, o cambios de personal. Que yo haya durado tanto en mi puesto es una cosa media rara porque cada cierto tiempo cambia el personal y hay que empezar a enseñar todo de nuevo, a ajustarse al grupo. Lo otro que estresa es la falta de insumos y que no te tomen en cuenta.

¿Y lo que más le ha gustado en estos años de trabajo?

Me ha encantado hacer cosas técnicas. Yo soy feliz de ser enfermera, nunca quise ser médico. Lo digo porque dicen que todas las enfermeras son médicas frustradas, pero desde chica siempre quise ser enfermera y aprender cosas técnicas específicas; saber qué estoy aprendiendo a hacer algo con un paciente, procedimientos que antes no existían en Chile o técnicas complejas como el mismo ECMO. Nosotros fuimos el primer hospital en Chile que aplicó el ECMO a pacientes adultos y todo eso lo aprendí sobre la marcha. Fue un largo camino de aprendizaje, pero eso me hace feliz.

En este trabajo uno debe estar siempre actualizándose y eso también reconforta, porque los avances tecnológicos han permitido atender y cubrir patologías que antes no tenían mucha opción.  Por ejemplo, en esta pandemia, la aplicación del ECMO ha permitido la sobrevida de casi un 50% de pacientes que hubieran fallecido sin esta técnica

A veces dicen: “tanto que gastan en un paciente”, pero cuando es familiar de una o cuando ves que el paciente sale, y sale bien, se va feliz, reflexionas que todo valió la pena.