REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLAR: LA DEUDA QUE EL SECTOR SALUD TIENE CON EL MEDIO AMBIENTE

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El Reporte del Estado del Medio Ambiente 2021 que publicó el MMA (Ministerio de Medio Ambiente) en enero de este año reveló que de acuerdo al Sistema Nacional de Declaración de Residuos (SINADER) 2020, el 2019 se generaron en el país 19,7 millones de toneladas de residuos. El 55,6% proviene de la actividad industrial y el 40% es de origen municipal o domiciliario.

Cada día aumenta el desafío por vivir de manera más sustentable y amigable con el medio ambiente y el trabajo de salud no está exento de ello. Entonces nos preguntamos: ¿Es posible que al interior de hospitales y centros de salud podamos aplicar la máxima de las tres R: reducir, reutilizar y reciclar?

“Debemos entender y recordar que la contaminación del agua, aire y suelo es una determinante social que impacta en la salud de cada persona, tal como revelan estudios que indican que el 19% de esta salud depende del medio ambiente”, explica José Luis Espinoza, enfermero de pabellón del Hospital San Juan de Dios y presidente de FENASENF, quien agrega que “todo lo que usamos en un hospital viene empaquetado, en papeles estériles o en plástico, y por la demonización que existe hacia los residuos hospitalarios todo va a parar a la basura”.

Sin embargo, gran parte de esas cosas tienen la posibilidad de ser recicladas y convertirse en otro producto. “Por ejemplo, en pabellón, en una sola cirugía se juntan 3 o 4 sacos con basura”, cuenta el líder de nuestra federación”, e insiste en que el impacto que generan los residuos hospitalarios se pueden disminuir en un alto porcentaje, pero hace falta voluntad y decisión de parte de las autoridades y mayor educación al respecto hacia los mismos trabajadores.

Cristhian Caro, enfermero de medicina en el Hospital San Juan de Dios y Director Ejecutivo de FENASENF comparte la visión de Espinoza y precisa que el 85% de todos los residuos que se producen en un servicio clínico son asimilables a residuos domiciliarios, por lo tanto podrían ser separados y clasificados, y con ello evaluar la factibilidad de seguir el camino de una de las tres R. “Existen estudios que indican que sólo el 5% de los residuos de un hospital tienen riesgo biológico y el 3% riesgo químico. Todo lo que utilizamos en hospitales puede ser derivado en acciones concretas a un proceso de reciclaje, pero falta que las propias autoridades tomen conciencia y definan estrategias, que permitan a su vez a los trabajadores aprender y trabajar de una forma distinta”, afirma Caro.

José Luis Espinoza coincide y dice enfático que “los centros de salud, como los hospitales o clínicas, funcionan las 24 horas del día y los 365 días del año. Para nosotros reducir es un parámetro fundamental. Lograr eficiencia en el uso del agua y la energía eléctrica es un tema pendiente y con el que estamos en deuda”.

La respuesta a nuestra pregunta inicial es un rotundo SÍ. Llegó la hora de hacernos cargo porque el calentamiento global ha provocado cambios irreversibles en el medio ambiente y éstos no se detendrán si seguimos pensando que la solución está “en las o los otros”. El cambio y aporte es de cada uno y cada una, a la suma del todo. Y es hoy, no mañana.