7 DE ABRIL – DÍA MUNDIAL DE LA SALUD

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ESCRITO POR EL DEPARTAMENTO DE SALUD, MEDIOAMBIENTE Y SOCIEDAD DE FENASENF

En el año 1945, el mundo fue testigo del término de la Segunda Guerra Mundial con la rendición de Japón, posterior a las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Fue entonces cuando los mandatarios de varios países llegaron al acuerdo de crear una organización que convocara a las naciones del mundo para evitar futuros conflictos internacionales, con el objetivo de establecer acuerdos y, por sobre todas las cosas, mantener el diálogo antes de la declaración de otra guerra. Así nace la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En 1948, en una de sus sesiones, se estableció que el 7 de abril sería el Día Mundial de la Salud, y dos años después se fundó la Organización Mundial de la Salud (OMS) para mantener el diálogo entre países en materias sanitarias. Desde entonces, cada año un lema determina las líneas de trabajo para el período, siendo el último: “Mi salud, mi derecho”.

A lo largo de sus 71 años de existencia, solo en tres oportunidades la OMS ha dedicado el 7 de abril a reconocer la labor de los profesionales de la salud. La primera fue en 1954 con el tema “La enfermera, centinela de la salud”; la segunda en 1967, con “Guardianes de la salud”; y la tercera, en el año 2020, con el lema oficial: “Apoyo para enfermeras y matronas”.

Podemos aceptar lo que establece la OMS: una definición de salud que propone abarcar integralmente las necesidades de equilibrio y bienestar del ser humano, más allá de la ausencia de enfermedad. Por otro lado, el origen de la palabra rescata a la enfermedad del mal concepto que hoy en día se tiene de ella, pues se trata de un obstáculo que se propone superar y que, al lograrlo, el cuerpo se verá robustecido. La palabra salud proviene del latín salus, que quiere decir: “estar en condiciones de poder superar un obstáculo”.

Existe una relación directa entre la salud, el medio ambiente y la sociedad en la cual se desenvuelve el ser humano. Por ello, es fundamental una coherencia en la búsqueda del bien común. Una sociedad que transite hacia comunidad será posible cuando comprendamos que no tiene sentido hablar de salud individual si no nos ocupamos de la salud de los grupos más vulnerables.

Normalizar o acostumbrarnos a las cifras de personas en situación de calle, institucionalizadas en hogares legales o clandestinos, niños, jóvenes y adultos en situación de riesgo, ya no puede ser aceptable. ¿Entonces qué esperamos? ¿Qué espera el Estado? ¿Acaso alguno de los candidatos presidenciales lo tendrá dentro de sus programas? ¿Los ciudadanos y ciudadanas seguiremos siendo espectadores irresponsables?

Este 7 de abril, se vuelve a recordar el Día Mundial de la Salud, esta vez con el lema: “Comienzos saludables, futuros esperanzadores”, mientras en nuestro país se determina el presupuesto en salud con los límites establecidos por el Ministerio de Hacienda, que claramente son insuficientes.

Comienzos saludables implica prevención de enfermedades y promoción de la salud, algo que bien conocen las enfermeras y enfermeros, quienes tienen incorporados ambos aspectos en la definición de su rol profesional. Sin embargo, las políticas de salud a veces se orientan a la prevención y, en otras, exclusivamente a la curación de la enfermedad, lo que encarece, dificulta, obstruye y provoca inequidad en el logro de la salud.

Se requiere una mirada holística, interdisciplinaria, que fortalezca la red de atención en salud y un trabajo interministerial donde salud, medioambiente, justicia, desarrollo social y todos los actores necesarios, converjan en búsqueda del bien común.