A UN AÑO DE LA LEY KARIN: ¿AVANZAMOS EN ENTORNOS LABORALES SEGUROS?
Por Lina Araya, vicepresidenta de FENASENF
Hoy 1 de agosto de 2025 se cumple un año desde la entrada en vigencia de la Ley 21.643. Esta normativa, que aplica tanto al ámbito público como privado, fue anunciada por el gobierno con bombos y platillos, con la promesa de combatir el acoso y la violencia laboral. Su objetivo era fortalecer las medidas de prevención, investigación y sanción, avanzando en el cumplimiento del Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La ley contempla protocolos obligatorios, evaluaciones de riesgo y sanciones frente a conductas de acoso, buscando transformar la cultura organizacional y garantizar entornos laborales seguros.
Sin embargo, al observar la realidad en los hospitales públicos, constatamos que muchas instituciones aún no cuentan con flujos claros ni protocolos debidamente implementados. Los procesos administrativos siguen siendo lentos e ineficaces, sin cumplir los plazos exigidos por la normativa. Esta falta de prioridad hace que las denuncias queden estancadas en una larga fila de sumarios, sin respuestas oportunas. A esto se suma la ausencia de fiscales capacitados en la materia, y que quienes ejercen esta función no disponen de horas de dedicación exclusiva para realizar investigaciones, como lo establece la ley. En la práctica, esto obstaculiza los procesos y perpetúa la impunidad.
Si bien la existencia de la ley representa un avance —pues ha permitido que más funcionarias y funcionarios se atrevan a denunciar conductas antes naturalizadas—, su implementación sigue siendo deficiente. El diseño actual no se ajusta a las condiciones del sistema público de salud. Las trabajadoras y trabajadores seguimos enfrentando violencia estructural, simbólica y jerárquica. A un año de su promulgación, la Ley 21.643 aún no se aplica con la urgencia ni profundidad que la realidad exige. Como federación, seguiremos exigiendo voluntad política, recursos y formación para que esta normativa se transforme en una herramienta efectiva de protección y cambio en nuestros espacios laborales.
