Katty Sarzoza: La enfermera que cuida a niños desde su propia historia
Katty Sarzoza (28) es enfermera y actualmente trabaja en el Policlínico de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello del Hospital Guillermo Grant Benavente. Trabaja con niños prematuros fisurados, condiciones que ella conoce perfectamente ya que fue uno de ellos. “Sé lo que experimentan los padres con estos diagnósticos. Soy testigo muchas veces de la palabra “imposible”, pero debido a mi historia personal la afronto de una manera distinta. Como enfermera me enfrento muchas veces a situaciones complejas, acompañando a padres en este proceso, compartiendo mi historia cada vez que se presenta la oportunidad. Me maravillo cada vez que recuerdo lo vivido, y me siento identificada totalmente con los pacientes. Veo a mis padres en cada familiar que asiste a control con el otorrino o fonoaudiólogo. Es inevitable”, cuenta.
¿Qué te ha contado tu mamá acerca de su embarazo?
Su embarazo fue muy complejo y de alto riesgo obstétrico, con reposo absoluto y con la idea de que en algún momento se produciría un aborto espontáneo porque el dispositivo intrauterino que usaba -“T de cobre”- al momento de quedar embarazada de mi, no pudo ser extraído, lo que generó un ambiente dañino para el embarazo. Nací a las 24 semanas de gestación, pesando alrededor de un kilo y con alto riesgo vital. Pasada esa etapa de suma gravedad, cuando mi peso ya era de aproximadamente 1500 gramos y mis pulmones habían alcanzado una madurez y todo parecía avanzar muy bien, detectaron que sufría de fisura palatina.
¿Qué significó eso para tus padres?
Fue difícil ya que debieron cuidar durante un año a un bebé que no se alimentaba y someterme a cirugías y a un largo camino de tratamiento. Además pensaron que sería complicado socialmente tal vez porque podrían discriminarme por mi malformación. Me operaron al año de vida, cerrando la fisura palatina y luego tuve tratamientos con otorrinos y fonoaudiólogos. En estos momentos, definitivamente la paciencia fue una virtud de mis padres y familia. Me enseñaron a comer y a hablar. Fui creciendo en un ambiente rodeada de cariño y no fui sobreprotegida, pues mis papás estimaron que debía ser fuerte para cuando comenzara a interactuar con otros niños, pues mi forma de hablar tenia ciertos detalles característicos. Siempre me han preguntado sobre mi manera de hablar, pero disimulo bastante: mis padres cuidaron muy bien de mí.
¿Por qué decides ser enfermera?
Siempre quise ejercer una profesión donde se plasmara el servicio a los demás. Creo que enfermería es perfecta para mí.
