CARRERA FUNCIONARIA EN HOSPITALES PÚBLICOS: INVERSIÓN CLAVE PARA LA SALUD Y LA ECONOMÍA
Por Luis Bravo Retamal, Director Ejecutivo encargado del Departamento de Desarrollo Estratégico y Organizacional de FENASENF. Secretario Asociación de Enfermeras Complejo Asistencial Sótero del Río Servicio de Salud Sur Oriente
En Chile, la historia de nuestra carrera funcionaria ha sido un pilar fundamental para garantizar la estabilidad y los derechos de quienes trabajan en la función pública. Sin embargo, hoy enfrentamos una realidad que exige una revisión profunda: nuestro sistema de carrera funcionaria está obsoleto, estancado, sin llamados a concursos y fragmentado, con oportunidades de desarrollo laboral solo para un reducido número de funcionarios y sin las garantías necesarias para atraer y retener talento, formar equipos cohesionados y fortalecer al personal de salud especializado que nuestra población necesita con urgencia.
Un modelo de carrera funcionaria moderno y transparente no es un beneficio, sino una inversión estratégica para Chile. La profesionalización y estabilidad del personal de salud son la base para ofrecer atención de calidad, oportuna y digna. Cuando los equipos están motivados, capacitados y con oportunidades de desarrollo, la eficiencia y la eficacia del sistema aumentan, reduciendo costos asociados a errores, complicaciones y pérdida de talento.
Desde una perspectiva económica, fortalecer la carrera funcionaria en salud pública es una inversión que rinde dividendos reales: un sistema eficiente disminuye los gastos en tratamientos prolongados, hospitalizaciones innecesarias y complicaciones derivadas de una atención deficiente. Además, un personal bien preparado y motivado contribuye a reducir las brechas en salud, promoviendo mayor equidad y justicia social, lo que a largo plazo favorece la estabilidad económica y social del país. La fuga de talentos hacia el sector privado o hacia otras regiones o países puede mitigarse con un modelo que valore la idoneidad, fomente la capacitación continua y facilite la movilidad interna, tanto vertical como horizontal.
Un sistema que garantice igualdad de oportunidades y condiciones justas de ingreso, promoción y desarrollo profesional también ayuda a reducir la desigualdad social. La justicia en el acceso a la carrera funcionaria, basada en criterios objetivos y transparentes, fortalece la confianza ciudadana en las instituciones y en la función pública. Esto genera un círculo virtuoso: más confianza, mayor inversión y mejor calidad en los servicios de salud.
La situación actual, marcada por listas de espera que superan los 2,7 millones de usuarios, infraestructuras hospitalarias deficientes, escasez de insumos y equipamientos, y condiciones laborales precarias, refleja no solo una crisis en la gestión sanitaria, sino también en la estructura laboral que la sostiene. La inestabilidad, la falta de un sistema de promoción claro y la precarización del empleo afectan directamente la calidad de la atención y la salud mental de los trabajadores, quienes día a día enfrentan el estrés de un sistema que no les brinda las condiciones ni el reconocimiento que merecen.
El desafío que enfrentamos no es solo técnico, sino también político y social. La modernización del marco laboral en salud requiere voluntad política, reformas legales y un compromiso real con la dignidad de quienes trabajan en la primera línea de atención. Es necesario avanzar en un sistema de ingreso transparente, en la definición clara de perfiles ocupacionales, en mecanismos de evaluación del desempeño y en un plan de desarrollo profesional estructurado que acompañe toda la vida laboral del funcionario. Solo así podremos construir un sistema que no solo retenga talento, sino que también atraiga a nuevas generaciones de profesionales comprometidos con el bienestar de Chile.
La planificación a largo plazo es clave. Necesitamos proyectar las necesidades futuras del sistema, considerando el envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y las desigualdades sociales en el acceso a la salud. La modernización del marco laboral debe ir acompañada de políticas de capacitación, infraestructura y tecnología, pero, sin duda, el recurso humano es el motor de toda transformación, ya que son ellos quienes sostienen el sistema de salud, mejorando la productividad sanitaria y, en consecuencia, la economía del país.
En conclusión, avanzar hacia un nuevo modelo de carrera funcionaria en los hospitales públicos de Chile no es solo una necesidad, sino una obligación moral y económica. Es una inversión que beneficiará a los usuarios, mejorará las condiciones laborales de los trabajadores y fortalecerá tanto la economía del país como la salud pública. La salud es un derecho fundamental y un pilar del desarrollo nacional; por ello, debemos actuar con decisión, visión y compromiso para construir un sistema más justo, eficiente y humano. Invitamos a los parlamentarios, autoridades y al Estado a hacerse parte de esta demanda y aprobar el anteproyecto que están trabajando FENASENF y MINSAL, en conjunto con otros gremios de la salud, a favor de una carrera funcionaria modernizada, transparente y fluida.
¡Hagamos de esta transformación una prioridad para Chile!
